“A nadie le importan los deportes femeninos, cualquier hombre débil podría vencer a Amanda Nunes.” Eso dijo Sean Strickland, 34 años, luchador de la UFC, en pleno Media Day oficial de Paramount+ y la UFC el 19 de febrero de 2026. No se quedó ahí: llamó a Bad Bunny con un insulto homófobo, se negó a pronunciar su nombre, criticó a la NFL por haberlo elegido como artista del halftime show del Super Bowl LX y remató describiendo la homosexualidad como una enfermedad mental. 🤯

El objetivo de Strickland no fue solo el artista puertorriqueño —ganador de 3 Grammy y 11 Latin Grammy— sino todo lo que no encaja en su visión del mundo: atletas LGBTQ+, mujeres en el deporte, incluso Paramount+ por incluir personajes gay en su videojuego Halo. Todo esto frente a cámaras, micrófonos y representantes de sus propios socios televisivos. 😤

Lo más llamativo: ni la UFC ni Paramount+ emitieron un solo comentario tras la diatriba. Ninguna consecuencia. Nada. Strickland llegó igual al ring el 21 de febrero a pelear contra Anthony Hernandez, como si nada hubiera pasado. No es la primera vez: en enero de 2024 ya protagonizó otra diatriba sexista, y en julio de 2025 fue suspendido por atacar físicamente a otro luchador siendo esquinero. El patrón está claro. 🔥
