Keyne tiene 3 años y no entiende mucho de finales de Mundial. Pero en cuanto sonó el pitazo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, corrió directo hacia la cancha. 🇪🇸

Su hermano, Lamine Yamal, lo levantó en brazos y lo abrazó fuerte, mientras el pequeño sostenía un pedazo de la red que había arrancado como recuerdo. Minutos después, ambos posaron juntos con la copa y el balón oficial, como si el trofeo también fuera suyo.

Keyne no se quedó ahí: saludó a un policía, jugó con el balón, saltó en un pie y hasta dejó caer la copa en el vestidor. España se coronó campeona del mundo, pero el corazón de esa noche se lo llevó un niño de 3 años. 🥹⚽
