Una de las últimas apariciones públicas de Tim Curry dejó una imagen difícil de olvidar: el actor aparece en silla de ruedas, rodeado de hombres musculosos en diminutas prendas y cubiertos de brillo, mientras celebraba los 50 años de The Rocky Horror Picture Show, la película que lo convirtió en un ícono.

La fotografía fue tomada el 4 de octubre de 2025, durante una proyección especial de Rocky Horror organizada por Cinespia en el Hollywood Forever Cemetery de Los Ángeles. Curry se reunió allí con Barry Bostwick, quien interpretó a Brad en la película.

Para muchos fanáticos, la imagen tuvo un significado especial. Curry había sufrido un derrame cerebral en 2012, cuyas secuelas afectaron seriamente su movilidad y lo llevaron a utilizar una silla de ruedas.
Pero lejos de ocultarlo, el actor volvió a enfrentarlo con el mismo humor irreverente que marcó buena parte de su carrera.

Durante el evento, Curry hizo una referencia directa a su situación y bromeó: “Me gustaría decirles que nunca antes había estado sin piernas esta noche, pero no sería verdad. Lamentablemente, ahora estoy sentado en una silla de ruedas, así que supérenlo”.
El público respondió con una enorme ovación. Cuando algunos asistentes comenzaron a gritarle “¡Te amo!”, Curry respondió: “Yo los amo más. Los amo muchísimo más”.

La escena resultaba especialmente simbólica porque Rocky Horror siempre estuvo asociada con romper las reglas y desafiar las convenciones sobre sexualidad, género e identidad. La película terminó convirtiéndose además en una obra de culto especialmente importante para la comunidad LGBTQ+.
En una entrevista publicada en 2025, Curry habló precisamente de su relación con ese legado y defendió la idea de vivir sin miedo a ser diferente. Una de las frases más recordadas de su personaje, Frank-N-Furter, es “No lo sueñes, sélo”, un mensaje que el actor continuó abrazando décadas después.

Curry también habló abiertamente sobre su recuperación tras el derrame. Contó que durante un período no podía hablar y que todavía enfrentaba importantes dificultades físicas.
El actor murió el 25 de agosto de 2026, a los 80 años, en Los Ángeles. La causa de muerte no ha sido informada públicamente.

Por eso, aquella fotografía tomada menos de un año antes de su muerte adquiere ahora otro significado: Tim Curry ya no podía moverse como antes, pero seguía apareciendo exactamente en el lugar donde siempre pareció pertenecer: en medio de la extravagancia, la libertad y el caos de “Rocky Horror”.
