

Scooter no mostró ni una pizca de arrepentimiento.
Esta beagle de tres años vive en Brisbane, Australia, junto a su hermana Jada. Un lunes por la noche, cerca de las 8pm, sus dueños notaron que faltaba una bolsa entera de golosinas de gelatina —esas gomitas con forma de serpiente tan populares en Australia— y corrieron con ambas perritas hasta el Animal Emergency Service Jindalee.
Ahí empezó la investigación. La doctora Cordelia Edwards y su equipo no sabían cuál de las dos era la culpable, hasta que pesaron a Scooter: tenía 1,1 kilos extra, prácticamente el peso exacto de la bolsa desaparecida. El caso estaba resuelto. Jada, mientras tanto, resultó ser inocente casi por completo: solo había comido una gomita.
Les indujeron el vómito bajo supervisión y confirmaron que las gomitas no contenían xilitol, el edulcorante que resulta letal para los perros. Ambas volvieron a casa sanas, aunque un veterinario de Brisbane resumió todo con una frase perfecta: la beagle claramente no se arrepentía de nada.
