En su pueblo de Tennessee la llamaban la “vagabunda del pueblo”. Uñas rojas larguísimas, tacones con pececitos de plástico dentro, faldas cortas, blusas escotadas. Para casi todos, era sinónimo de mal gusto. Para una niña llamada Dolly Parton, era la mujer más hermosa que había visto en su vida.


“Cuando la gente decía: ‘no es más que basura’, yo siempre respondía: eso es lo que seré cuando sea mayor”, contó Parton a The Guardian. Su abuelo, un predicador, la castigaba físicamente por intentar vestirse así. Ella misma lo admitió: “estaba dispuesta a pagar por ello”.


Esa fascinación prohibida terminó siendo la base de uno de los estilos más reconocibles de la música: pelo enorme, maquillaje intenso y rhinestones por todas partes.


Todo está documentado en su libro “Behind the Seams: My Life in Rhinestones”, publicado en octubre de 2023, con 450 fotos de una carrera construida sobre lo que otros llamaron vulgar.
