Nació en agosto de 2018, en una cesárea de urgencia en Tokio, y pesó 268 gramos. Los médicos del hospital de la Universidad de Keio dicen que cabía en la mano de un adulto.

Su madre, que prefirió mantener el anonimato, contó que no estaba segura de que pudiera sobrevivir. Las cifras tampoco ayudaban: en Japón, los recién nacidos de menos de 1 kilo sobreviven en un 90% de los casos, pero cuando pesan menos de 300 gramos esa probabilidad baja a menos del 50%. Aun así, el pequeño pasó cinco meses en cuidados intensivos neonatales.

El 20 de febrero de 2019 le dieron el alta. Ya pesaba 3.238 gramos, unas 12 veces más que al nacer, y se alimentaba con normalidad. Según la universidad, es el niño varón más pequeño del mundo que sobrevive a un parto prematuro; el récord anterior era de un bebé alemán de 2009 que nació con 274 gramos.

Para el doctor Takeshi Arimitsu, el médico a cargo, el caso fue de altísimo riesgo y demuestra que un bebé muy pequeño puede salir sano del hospital.
