“Tuve miedo, hubo momentos en los que fue arrogante”, confesó ella sobre esos años ⚽
Fayza Lamari no jugó ningún partido, pero lo vivió todo como si estuviera en la cancha. Antes de ser conocida como la madre de Kylian Mbappé, fue jugadora de balonmano en Bondy, cerca de París.

Después se convirtió en su agente, su asesora y, según cuenta ella misma, en la persona que más absorbió la presión de verlo crecer bajo los reflectores.

Ella lo resume con un número que dice más que cualquier discurso: subió 22 kilos. Fue en el tramo entre un partido decisivo contra el Manchester City y el traspaso de su hijo al PSG, cuando el nombre Mbappé empezó a repetirse en cada rincón del fútbol mundial. El estrés, dice, se le instaló en el cuerpo antes de que pudiera procesarlo en la cabeza.

Hoy dirige varias de las empresas detrás de la imagen de Kylian y asegura que aprendió a manejar esta vida que nunca pidió del todo. Detrás de cada gol de su hijo, hubo una madre sosteniendo un peso que nadie veía.

