“Fue como si mi cuerpo ya no me perteneciera”, dijo Knightley… ¿cuántas madres viven eso en silencio?
Keira causó revuelo al declarar en una entrevista que convertirse en madre la hizo sentir “atrapada y privada de libertad”, confesando que durante los primeros meses no se reconocía al espejo y que la sociedad presiona a las mujeres para ocultar la depresión postparto.
Para Knightley una madre que sale perfecta después del parto no es inspiradora, es una mentira que le hace daño a cada mujer que después se siente rota por no parecerse a esa postal.
Habló del cansancio que no se va, de la culpa de no ser la madre perfecta, de un cuerpo que ya no reconoce como propio.
La gente en internet no tardó en juzgarla: “Qué tristeza por sus hijos leer eso de su propia madre”…
Han pasado años, pero cada vez que su testimonio vuelve a circular, revive la misma indignación: ¿por qué seguimos exigiéndole a las madres una perfección que ni ellas mismas pueden sostener? 😔
