Rumeysa Gelgi, de Turquía, mide 2,13 metros. Guinness World Records la reconoce como la mujer viva más alta del planeta desde 2021, un récord que carga con una condición llamada síndrome de Weaver, que aceleró su crecimiento desde la infancia.

Durante años, algo tan simple como subirse a un avión le resultó imposible. Ningún asiento ni pasillo estándar fue diseñado para un cuerpo como el suyo, así que viajar quedó descartado por completo.

Hasta que Turkish Airlines encontró la manera. Para su primer vuelo, 13 horas hasta San Francisco en 2022, la aerolínea retiró seis asientos de la clase económica y los reemplazó por una camilla plana, la única posición en la que ella podía viajar. A los 25 años, Rumeysa voló por primera vez en su vida.

