La niña venezolana que emocionó al Vaticano con su violín murió tras 10 días internada — y su madre exige respuestas

Por Diego Aguirre
21 August, 2026

Romina Valeria Rivera Cruz tenía 9 años y ya había hecho lo que muy pocos adultos logran: tocar su violín frente al Papa León XIV, en el Vaticano, durante la canonización de José Gregorio Hernández.



Era octubre de 2025 cuando interpretó el solo de “Danzón”, de Arturo Márquez, ante un público que la aplaudió de pie. Venía formándose desde los 4 años en el núcleo de Acarigua-Araure, en el estado Portuguesa, y ya era una de las mayores promesas musicales de Venezuela, parte de la Sinfónica Nacional Infantil y de la Sinfónica Regional “José Antonio Páez”.



Diez meses después, el 16 de agosto de 2026, Romina murió tras pasar 10 días internada en el Hospital Dr. Jesús María Casal Ramos. Padecía fibrosis quística, pero su madre, Claribeth Cruz, denunció públicamente que la niña no recibió la atención médica especializada que necesitaba. El Sistema de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela confirmó su muerte y despidió a la pequeña que, con un violín, había logrado silenciar al Vaticano.

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