Imagina mirarte al espejo y ver que tu piel dibuja anillos, como si alguien hubiera trazado vetas de madera sobre tu cuerpo. Así se manifiesta el eritema giratum repens, una afección cutánea tan poco común que muchos dermatólogos la ven una sola vez en toda su carrera.

Lo inquietante no es solo su aspecto. Es su vínculo casi inseparable con el cáncer. En la mayoría de los casos registrados, esta erupción apareció como aviso temprano de un tumor que el paciente todavía no sabía que tenía.

Los científicos manejan varias teorías: anticuerpos que atacan por error tanto al tumor como a la piel, sustancias liberadas por la propia neoplasia que alteran los tejidos, o una molécula llamada glutamina que podría explicar ese patrón de anillos múltiples. Ninguna hipótesis está confirmada del todo, pero todas coinciden en algo: cuando la piel habla así, el cuerpo suele estar escondiendo algo mucho más serio por dentro.

