Detrás del desastre nuclear de Fukushima no solo quedó abandono, sino “mutantes”. Investigadores en Japón alertaron sobre una población de “super cerdos mutantes” que se multiplicó sin control dentro de la zona contaminada por radiación.

Todo comenzó después del terremoto y tsunami de magnitud 9.0 en 2011, cuando más de 164.000 personas tuvieron que escapar. En medio del caos, cerdos domésticos quedaron libres y terminaron cruzándose con jabalíes salvajes. El resultado, híbridos capaces de reproducirse durante todo el año y expandirse mucho más rápido que cualquier especie normal.

Sin humanos alrededor, la población explotó. Los daños causados por cerdos salvajes ya cuestan cerca de 3.400 millones de dólares al año.

