Imagina mirarte al espejo y descubrir que tu ojo tiene, además de la pupila de siempre, otra abertura más en el iris. Eso es exactamente lo que ocurre con la policoria, una condición ocular que Periódico Salud describe con precisión clínica.

No se trata de un segundo iris funcional, sino de manchas o perforaciones causadas por algún daño previo. La mayoría de los casos se explican por diastasis del iris: aberturas sin esfínter pupilar, producto de una cirugía ocular, un trauma penetrante o una inflamación severa en la parte anterior del ojo.

El problema no queda solo en lo estético. Según la ubicación de esa pupila adicional, tu visión puede alterarse: distintas imágenes llegan ligeramente desviadas a la mácula, y eso puede traducirse en sombras extrañas o incluso diplopía, es decir, ver dos versiones de lo mismo al mismo tiempo.

