La presidenta del país anfitrión que no entró al Estadio Azteca el día que México inauguró el Mundial 2026: regaló su entrada

Por Aracely Molina
11 June, 2026

La FIFA le regaló un boleto para la inauguración del Mundial a la presidenta del país anfitrión. Claudia Sheinbaum lo tomó, lo miró y decidió dárselo a otra persona.

El 11 de junio de 2026, mientras el Estadio Azteca se convertía en el primer recinto del mundo en albergar tres inauguraciones de Copa del Mundo —1970, 1986 y ahora 2026— y Shakira cantaba el himno oficial del torneo frente a miles de personas, Sheinbaum seguía el partido desde un Fan Fest. Su gesto tenía nombre: protesta. La mandataria había declarado meses antes que no asistiría a ningún partido del Mundial disputado en México, en rechazo al alto precio de las entradas, que dejó a millones de mexicanos fuera de las gradas de su propio torneo. La entrada que la FIFA le había obsequiado la entregó a una joven mexicana apasionada del fútbol.

El contraste es difícil de ignorar: el país que abrió el torneo más grande del mundo no tenía a su presidenta en las tribunas. Sheinbaum había planeado ver los partidos junto al público en las pantallas gigantes del Zócalo, aunque las protestas sociales complicaron esa opción. Lo que sí hizo fue reunirse con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en los actos protocolares del torneo. ¿Puede un gesto simbólico cambiar algo tan estructural como el precio de los boletos en un Mundial?

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