Noruega venció 2-1 a Brasil en octavos del Mundial 2026 y por primera vez en su historia llegó a cuartos de final. Haaland anotó los dos goles. Pero de eso casi nadie habló.

Lo que rompió internet pasó minutos después, en el vestuario del MetLife Stadium: la princesa Ingrid Alexandra y su hermano Sverre Magnus bajaron a felicitar al equipo, y Haaland los recibió todavía sin camiseta, como si acabara de despertarse en medio de la gloria. El abrazo quedó grabado, la Casa Real de Noruega lo publicó ella misma, y ahí empezó el desastre feliz: millones de reproducciones y comentarios preguntando si el delantero sería “el próximo rey” de Noruega.

Mientras tanto, Ronaldinho y Ronaldo Nazário posaban tranquilos con los príncipes, como si esto pasara todos los días. Puede que en Noruega, después de esto, pase.

