
En ella se ve algo que parece imposible: una uva entera, alojada en la parte superior de la vía aérea de un niño de 5 años.

Angela Henderson, bloguera australiana de Finlee and Me, la compartió en abril de 2017 después de que un pediatra se la enviara con el permiso de la madre del niño, decidida a que ningún padre se enterara de este riesgo demasiado tarde.

El niño tuvo que ser operado bajo anestesia general para sacarle la fruta.
Tuvo suerte: una parte de su vía aérea seguía abierta, y eso evitó una tragedia.
Los pediatras insisten en algo simple que cambia todo: corta las uvas y los tomates cherry en cuartos antes de dárselos a los más pequeños.
El diámetro de su garganta es casi igual al de una uva entera.
