Hay bebés que nacen con los dedos pegados entre sí, como si el cuerpo hubiera olvidado separarlos antes de completar su formación.

Se llama sindactilia y es uno de los defectos congénitos más frecuentes en manos y pies. En algunos casos la fusión es apenas superficial, solo piel unida por un pliegue. En otros, compromete huesos, tendones y hasta vasos sanguíneos, lo que se conoce como sindactilia compleja. Puede presentarse sola o como parte de un síndrome genético más amplio, y afecta tanto a niños como a niñas desde el momento del nacimiento.

La buena noticia es que tiene solución. Los médicos suelen recomendar la separación quirúrgica durante los primeros años de vida, cuando el crecimiento óseo todavía permite corregir la función y la forma de la mano o el pie sin mayores complicaciones. Si sospechas de este cuadro en un recién nacido, la clave está en consultar a tiempo con un especialista.

