Un 54% menos en menos de 50 años. Así de simple y así de alarmante es lo que encontró un equipo liderado por Hagai Levine, de la Universidad Hebrea-Hadassah, tras combinar seis estudios que siguieron a 118.593 hombres en Israel, Estados Unidos, Brasil, Finlandia y Dinamarca.

Cada estudio, por separado, mostró la misma tendencia: la testosterona total baja cerca de un 1% al año, y esa caída se aceleró después del año 2000. Levine no habla de una estadística curiosa, sino de lo que él mismo llama una crisis en la salud reproductiva masculina.

¿La razón? Entre un cuarto y la mitad se explicaría por la obesidad y el síndrome metabólico: la grasa corporal produce una enzima, la aromatasa, que transforma la testosterona en estrógeno. El resto sigue siendo un misterio que los científicos investigan en los disruptores endocrinos que rodean tu vida diaria, presentes en productos que usas sin pensarlo dos veces.


