
Cara vive en el santuario Tierart, en Massweiler, Alemania. Ahí llegó después de que las autoridades la rescataran de una propiedad privada en Mugnano, Italia, donde alguien la tenía como si fuera una mascota más.
En 2019 un chequeo veterinario reveló algo urgente: uno de sus colmillos estaba dañado por dentro, con grietas que llegaban hasta la raíz. El daño se produjo después de que Cara se rompiera el colmillo mientras jugaba con uno de sus juguetes. Si se rompía del todo, el dolor sería insoportable.


Por eso el equipo del santuario llamó a especialistas de Dinamarca y a la doctora Johanna Painer, de la Universidad Veterinaria de Viena, quienes viajaron dos veces hasta Alemania: primero para tomar el molde exacto del diente, después para instalar la pieza definitiva con pegamento especial y luz ultravioleta. El resultado fue una corona de oro tallada a la medida de su colmillo.
La bióloga Eva Lindenschmidt contó que Cara pasó varios días lamiéndose el diente nuevo porque le resultaba extraño, y que por precaución le dieron carne sin huesos mientras se acostumbraba.


