Maruca no tenía dueño ni techo. Solo tenía la costanera de Encarnación, Paraguay, y las ganas de que alguien la mirara dos veces.
Eso encontró cuando el Cañonero Paraguay y el Patrullero Capitán Cabral atracaron durante el Mundial de Rally 2026. La tripulación le dio agua, comida y algo que hacía tiempo no sentía: compañía. Pero los buques no se quedan para siempre. Cuando zarparon de vuelta a Asunción, Maruca se quedó parada en el muelle, viendo cómo el barco se hacía chico en el agua. La imagen se viralizó y removió algo en la gente.


Volvió a deambular sola por las calles, otra vez sin nadie. El ciudadano Carlos Estigarribia no se quedó callado y encendió una movilización en redes que llegó hasta el ministro de Defensa, general (R) Óscar González. El capitán de navío Livio Duarte pidió autorización para adoptarla, y hoy Maruca vive en la Base Naval Mboi Ka’ê, con nombre propio y una tripulación que no la volvió a dejar sola.


