Durante años, millones supieron perfectamente quién era Stifler, pero muchos ni siquiera podían separar al personaje del actor que lo interpretaba.
Seann William Scott saltó a la fama con American Pie en 1999 y rápidamente se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de las comedias de los 2000. El problema fue que aquel éxito también terminó encasillándolo: Hollywood seguía ofreciéndole personajes muy parecidos al fiestero inmaduro que lo había hecho famoso.

Aunque participó en películas como Dude, Where’s My Car?, The Dukes of Hazzard y Role Models, con el tiempo comenzaron a disminuir los grandes papeles. Él mismo reconoció que durante años le preocupó ser recordado únicamente como Stifler y que tuvo que aprender a convivir con esa asociación.
Su carrera además atravesó un momento delicado en 2011, cuando ingresó voluntariamente a un centro de tratamiento por problemas personales y de salud que prefirió mantener en privado. Poco después volvió al trabajo para filmar American Reunion.
Seann nunca dejó completamente de actuar, pero eligió una vida mucho más discreta y proyectos más esporádicos. Años después, asegura que ya no siente la necesidad de perseguir la fama: después de haber sido uno de los rostros más reconocibles de su generación, hoy prefiere trabajar y volver tranquilamente a casa con su familia.
