La única mujer aceptada en la yakuza pasó 30 años en el crimen organizado — hoy saca exmafiosos de las calles

Por Sebastián Jerez
26 June, 2026

Mako Nishimura tenía 20 años cuando defendió a un amigo en una pelea callejera en Aichi, Japón. La brutalidad con la que se enfrentó a sus rivales impresionó tanto al jefe del clan local que le ofreció algo que ninguna mujer había recibido antes: un lugar en la yakuza. 🥷

Shoko Takayasu/The Guardian

Nishimura aceptó. Se convirtió en la única mujer en completar el ritual sakazuki —el intercambio de sake con el oyabun que formaliza la afiliación plena— vistiendo un kimono masculino. Durante los años siguientes manejó negocios de prostitución y drogas, cobró deudas y medió en disputas entre clanes rivales. También practicó el yubitsume, la amputación del dedo meñique como castigo ritual; otros yakuza comenzaron a pedirle que hiciera el corte en su lugar, y así se ganó el apodo de “maestra del corte de dedos”. 🩸

Shoko Takayasu/The Guardian

Una adicción a las metanfetaminas la llevó a dos arrestos, varios años de cárcel y su expulsión del grupo. En 2012 cerró esa etapa definitivamente. Hoy, a los 58 años y con tatuajes de dragón y tigre hasta el cuello, trabaja en demolición y lidera la rama de Gifu de Gojinkai, una ONG que ayuda a exdelincuentes a reintegrarse. En 2024 publicó su autobiografía con un objetivo claro: disuadir a jóvenes de entrar al crimen organizado. 💪

Shoko Takayasu/The Guardian

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