La verdadera herencia que Lamine Yamal recibió de su abuela Fátima no fue una fortuna ni una propiedad, sino la cultura del esfuerzo y la convicción de no rendirse nunca. ❤️

En el pódcast de la Fundación José Ramón de la Morena, el delantero del Barcelona, de 19 años, se emocionó al recordar la historia de su abuela. Contó que fue la primera de su familia en llegar a España, viajando completamente sola desde Marruecos en busca de un futuro mejor.

“Se coló en el bus, paró en Algeciras, paró en Granada y consiguió llegar a Mataró”, recordó Lamine. Una vez instalada, Fátima trabajó mañana, tarde y noche para poder traer después a su hijo Mounir, el padre del futbolista, y también a su hija.

Hoy, Fátima sigue viviendo en Rocafonda, el mismo barrio humilde donde comenzó esa historia, aunque ahora lo hace en una casa que su propio nieto le compró. Para Lamine, el mayor legado de su abuela nunca fue el dinero, sino el ejemplo de sacrificio, perseverancia y la enseñanza de que nunca hay que rendirse. Aquel viaje en autobús, que parecía uno más, terminó siendo el primer paso de una historia que años después llevaría a su familia hasta una final de un Mundial.
