Eros lleva años haciendo lo mismo cada tarde en el barrio Robledo Tulipanes, Medellín: cargar su canastito y repartir pedidos del mercado El Porvenir.


Durante la pandemia, ese labrador se volvió indispensable para los vecinos mayores que preferían no salir de casa. Le daban golosinas de propina. Lo esperaban en la puerta.
El martes 14 de julio de 2020, mientras iba camino a una entrega, alguien lo interceptó y se llevó lo que cargaba en la canasta. Según contó su dueño, Mauricio López, a Eros no le pusieron una mano encima, pero eso no hace menos indignante lo que pasó: robarle a un perro que solo hacía su trabajo, mientras ayudaba a que otros no arriesgaran su salud.


No hubo violencia física, pero sí una pregunta que quedó flotando entre los vecinos de Robledo Tulipanes: ¿cómo se le roba a quien menos puede defenderse?
Eros volvió a la tienda esa tarde sin su carga. Los vecinos, dicen, no lo tomaron nada bien.
