Un intento de robo en Caxias do Sul dio un giro inesperado gracias a Patrícia, una campeona de jiu-jitsu y guardia de seguridad que no dudó en intervenir. El sospechoso huía de cuatro guardias tras sustraer dos cajas de chocolates de una tienda de dulces, cuando se cruzó en el camino de la deportista mientras ella le abría la puerta de su edificio a su madre. Utilizando su conocimiento técnico, Patrícia lo derribó y lo sujetó firmemente por el cuello en el suelo para evitar que la situación pasara a mayores, manteniéndolo bajo control de forma segura hasta la llegada de la policía militar.

Una respuesta igualmente contundente se vivió en el estado de Maranhão con Monique Bastos, una luchadora de MMA y cinturón azul de jiu-jitsu que reaccionó al asalto de dos hombres en motocicleta que pretendían quitarle su celular. A pesar de que uno de ellos logró escapar con el teléfono, Monique derribó al segundo sospechoso y lo neutralizó en la acera por unos quince minutos usando una llave conocida como “mata-leão”. En el registro que se volvió viral en internet, el asaltante lloraba y suplicaba argumentando que era su primer delito, aunque posteriormente las autoridades confirmaron en la delegación que ya registraba detenciones previas y había asaltado a tres jóvenes más esa misma noche.

Estos incidentes ponen sobre la mesa el debate de la autodefensa, subrayando que, si bien puede ser una herramienta eficaz para repeler el delito, requiere de una alta preparación técnica y mucha prudencia. Los testimonios locales reflejan que este tipo de reacciones conllevan un riesgo considerable, ya que no todos los ciudadanos cuentan con la experiencia para ejecutar contenciones de forma segura. La propia Monique Bastos aconseja que, ante un asalto, el paso fundamental es percatarse primero de si el delincuente se encuentra armado y aguardar el momento oportuno para actuar, demostrando que la defensa personal efectiva combina la destreza física con una evaluación fría de la amenaza.
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