15 de junio de 2026, Atlanta. Lamine Yamal, 18 años, pisa el césped del Mercedes-Benz Stadium para debutar con España en un Mundial. Entra de cambio, sin haber sido titular previsto, y lo hace con unas botas Adidas donde su nombre convive con las banderas de Marruecos y Guinea Ecuatorial. La de España no aparece por ningún lado. 🇲🇦🇬🇶

Su padre nació en Larache, Marruecos. Su madre, en Bata, Guinea Ecuatorial. Para Yamal, esas botas cuentan de dónde viene su sangre. Para media España, faltó algo importante en esa historia. El presidente de la Federación Marroquí, Fouzi Lekjaa, hasta soltó que quiere verlo en una final “para saber si tomó la decisión correcta”.

Una semana después, ante Portugal, apareció con una cinta que sí llevaba la bandera española junto a las otras dos. Duró poco: contra Austria la cambió por una que decía “Ego Yamal” tras las críticas por su juego. Ante Arabia Saudí, en cuartos, volvió la bandera española a su diadema. ¿Fue una disculpa o solo cambió de accesorio?
