Cargaba su ropa recién lavada y no miró atrás.
Era el 14 de marzo en la lavandería Auga e Xabón, en el barrio de Mesoiro, A Coruña, España. La cámara de seguridad lo muestra cruzando la puerta de vidrio con paso normal, sin apuro, como cualquier cliente que termina su turno de lavado. Diez segundos después, esa misma puerta y el ventanal completo volaron en pedazos.


Un cargador de mechero olvidado dentro de una secadora se sobrecalentó hasta provocar una explosión que destrozó por completo la fachada del local. Los bomberos de A Coruña confirmaron después que no hubo heridos, simplemente porque no quedaba nadie adentro.
El video se hizo público semanas después y hoy sigue dando vueltas por una razón: no muestra una tragedia, muestra a alguien que se salvó sin siquiera saberlo.

