Las mollejas de pollo han vuelto a aparecer en conversaciones sobre alimentación porque son una fuente de proteína que muchas personas pasan por alto. Aunque no siempre tienen la popularidad de la pechuga o el trutro, pueden ser una alternativa rendidora para cocinar en casa.

Según tablas nutricionales consultadas, 100 gramos de mollejas cocidas tienen un aporte de entre 25 y 30 gramos de proteína y también entregan minerales como hierro, zinc y selenio. Eso las convierte en un alimento útil para quienes buscan sumar proteína sin depender siempre de cortes más caros.

La clave está en su preparación. Al ser una parte firme del pollo, suelen quedar mejor con cocción lenta o métodos que ayuden a ablandarlas. Bien lavadas y cocinadas, pueden usarse en guisos, salteados o preparaciones caseras donde el precio y el rendimiento importan.
