En Namibia hay una pasta que se prepara igual desde hace generaciones.
Se llama otjize y las mujeres Himba la elaboran mezclando ocre rojo, manteca y plantas aromáticas. La aplican sobre su piel y su cabello todos los días, no como un ritual ocasional sino como parte de su rutina diaria, tal como nosotros usamos crema hidratante o protector solar.

Lo interesante es que cumple exactamente esas dos funciones. El clima namibio es árido y extremo, con sol intenso casi todo el año, y el otjize actúa como barrera contra la resequedad y la radiación solar. Nadie escribió un manual científico para llegar a esa fórmula: la comunidad la fue perfeccionando con la observación y la experiencia, transmitiéndola de madres a hijas durante siglos.
Hoy sigue siendo símbolo de identidad Himba, pero también un recordatorio de que las soluciones más efectivas no siempre nacen en un laboratorio.

