Chimamanda Ngozi Adichie, la novelista nigeriana de Americanah, no pidió perdón y eso encendió aún más la discusión.

Todo empezó en una entrevista con Channel 4 News, publicada el 10 de marzo de 2017. Al hablar de feminismo, sugirió que la experiencia de las mujeres trans no es igual a la de las mujeres que nacieron mujeres. Las críticas llegaron casi de inmediato en Twitter. Ella publicó una aclaración en Facebook, sin disculpas, y días después reafirmó su postura. “Por supuesto que son mujeres, pero al hablar de feminismo y de género es importante reconocer las diferencias en la experiencia”, dijo. “No me disculpé porque no creo tener nada de qué disculparme.”

Para una parte del público, matizar no es excluir y el lenguaje no puede convertirse en una trinchera. Para otra, las palabras pesan y discutir quién es mujer hiere a quienes ya enfrentan rechazo. Adichie incluso habló de una “ortodoxia del lenguaje” en la izquierda estadounidense.

¿Matizar una opinión es honestidad o es cerrar la puerta a otras identidades?
