“El boxeo me dejó secuelas. Mientras duermo se me desencaja la mandíbula. Morder, tampoco puedo morder”, confesó el ex boxeador argentino Sergio “Maravilla” Martínez.

“La mano la tengo destrozada y el dedo lo tengo peor. Estoy luchando para evitar el deterioro mental. No dejo de escribir, no dejo de leer. Nunca probé un vaso de alcohol ni cigarrillos”.
El boxeo es un deporte muy demandante físicamente, pero nadie advierte sobre las consecuencias que tendrá a medida que se envejece. Solo ahora somos más conscientes de sus secuelas.
