Slavko Vinčić estaba tranquilo, como cualquier día de trabajo. Hasta que alguien le dijo las palabras que todo árbitro sueña escuchar alguna vez: dirigirá la final entre Argentina y España.

No alcanzó a disimular. Los ojos se le llenaron de lágrimas ahí mismo, frente a cámaras que no esperaban capturar algo así. El esloveno lleva años pitando partidos, pero nada lo había preparado para ese instante.
Porque hay finales que se juegan en la cancha y otras que se ganan mucho antes, apenas te enteras que vas a estar ahí. Vinčić ya la ganó. 🥹❤️
