Maria Avila trabajó como empleada doméstica en la casa de Chris Brown en Tarzana, California. En 2020 sufrió un ataque de perro tan grave dentro de esa propiedad que un jurado de Los Ángeles determinó, en junio de 2026, que el cantante y su empresa Black Pyramid LLC debían pagarle cerca de 12.9 millones de dólares en daños.

Ahora Brown no quiere presentarse ante el tribunal para el examen de deudor que Avila solicitó para revisar sus cuentas y finanzas. El 27 de agosto de 2026 presentó una moción alegando dos cosas: que vive en Las Vegas, Nevada, a más de 150 millas del juzgado de Van Nuys, y que su gira ‘The R&B Tour’ junto a Usher —que podría extenderse hasta 2027— le impide asistir.

Una jueza ya le había negado antes un mes adicional para entregar información sobre sus ingresos por conciertos, apariciones y merchandising. Mientras Brown litiga cada paso del proceso, el tribunal ya autorizó a Avila a cobrar parte del dinero que genera esa misma gira que su ex jefe usa como excusa para no presentarse.

