Pablo Hernández reveló que un día Marcelo Bielsa los dividió en grupos, les entregó bolsas gigantes de basura y les pidió que salieran por la ciudad deportiva a recoger todo lo que encontraran.

Casi una hora caminando y agachándose, sin entender del todo qué estaba pasando. Cuando volvieron, llegó la charla que nadie esperaba: eso que acababan de hacer era lo mismo que hace mucha gente para poder pagarse una entrada cada domingo.

Le debían respeto a esa gente, los hinchas del Leeds United, y por eso tenían que dar el máximo en la cancha. Con esa conciencia era posible representarlos en la cancha con la misma pasión.
