Ellie Waters-Barnes nunca había pensado estudiar medicina, pero su vida cambió por completo cuando fue diagnosticada con un agresivo cáncer a los 14 años. Durante meses enfrentó quimioterapia, radioterapia, pérdida de cabello, alimentación por sonda y secuelas físicas que todavía la acompañan.
Inspirada por los médicos y enfermeros que la cuidaron, decidió seguir sus pasos. Hoy, a los 25 años, se graduó de medicina y asegura que haber sido paciente le permite comprender mejor el miedo, las dudas y las necesidades de quienes ahora estarán bajo su cuidado. Para ella, esa experiencia no es una debilidad, sino una fortaleza. 💙


