Anna Dang tiene solo 2 por ciento de visión en un ojo, no ve por el otro y aun así avanza hacia una meta histórica. Su objetivo es convertirse en la primera médica ciega de Australia, un camino que ya parecía improbable desde el inicio de su vida.

Su historia incluye obstáculos enormes. No tuvo puntaje ATAR (Clasificación de Admisión Terciaria Australiana) y, según su propio relato, cuando nació le dieron apenas 1 por ciento de probabilidades de sobrevivir. A pesar de eso, encontró una forma de seguir estudiando, adaptarse a los espacios universitarios y defender su lugar en una carrera exigente.

En ese proceso, su perrita guía Kylie ha sido clave. Gracias a ella puede trasladarse con más seguridad, asistir a clases y enfrentar recorridos que serían mucho más difíciles sola. Su historia emociona porque no habla solo de visión, sino de independencia, apoyo y propósito 🦮

