En 2012, Mary y Mark fueron a la ecografía de las 20 semanas esperando saber si sería niño o niña. Salieron con otra noticia: su bebé tenía un encefalocele y una hendidura facial extremadamente rara, y los médicos les advirtieron que probablemente no sobreviviría al nacimiento.

Dominic nació en junio de ese año y, cuando tenía casi seis meses, fue llevado al Boston Children’s Hospital para someterse a una compleja cirugía reconstructiva. Un equipo de especialistas pasó varias horas reconstruyendo su rostro y cráneo, retirando el encefalocele y reposicionando los huesos faciales. La operación fue un éxito, aunque posteriormente enfrentó complicaciones que requirieron varias semanas de hospitalización.

Casi dos años después de la intervención, el Boston Children’s Hospital informó que Dominic estaba bien. Su historia, ocurrida hace más de una década, muestra cómo una cirugía reconstructiva pudo cambiar por completo el pronóstico de un niño que, antes de nacer, parecía tener pocas posibilidades de sobrevivir. ❤️
