A los tres años, un médico le puso nombre a lo que tenía: parálisis cerebral leve. Nadie imaginó entonces hasta dónde llegaría ese niño.
RJ Mitte llegó a una familia a las pocas semanas de nacer. Roy y Dyna Mitte lo adoptaron. Creció junto a su hermana pequeña, Lacianne, que también soñaba con actuar.
En 2006 la familia se mudó a Los Ángeles para impulsar la carrera de ella. Y casi sin buscarlo, la puerta se abrió también para él.

Primero fueron papeles pequeños. Después, en 2008, llegó el que lo cambiaría todo: Walter White Jr., el hijo de Breaking Bad. Un chico con parálisis cerebral, igual que él.
No tuvo que imaginar cómo se vive esa condición. La conocía desde adentro. Estuvo en las cinco temporadas, en 56 episodios, y el mundo vio a alguien como él en la pantalla sin disfraz ni lástima.
Cuando la serie terminó, en 2013, no se fue con ella. Se quedó para hablar por otros. Se convirtió en voz de los actores con discapacidad y defendió que ningún talento debe pedir permiso para entrar.

Sus representantes lo despidieron como “actor, filántropo y apasionado defensor de los derechos de las personas con discapacidad”.
Murió a los 34 años. Las autoridades investigan y no hay una causa confirmada.
Lo que sí queda es una puerta abierta de par en par. Hay quienes actúan un papel. Él actuó y, además, abrió el camino. 🕊️
