Abigail Holt-Jennings ya había pasado por una doble mastectomía cuando el cáncer de mama en etapa 3 pareció quedar atrás. Seis meses después, una tomografía le devolvió una noticia mucho peor: el cáncer estaba en sus pulmones y en sus ganglios linfáticos. El diagnóstico, esta vez, era terminal.

En vez de iniciar tratamiento, tomó una decisión radical: se aferró a la oración, al cuidado natural y a la fe. Durante un viaje a República Dominicana, asegura haber tenido una visión de Jesús que le mostró que ella también podía levantarse libre de la enfermedad, igual que Él lo hizo tras la resurrección.

Semanas más tarde volvió a hacerse una tomografía. Sus médicos revisaron los resultados y no encontraron ningún rastro del cáncer. Hoy Abigail sigue libre de la enfermedad y resume todo con una frase que repite sin dudar: “Él es completamente el sanador”.

