Delimar Vera tenía 10 días de nacida cuando un incendio consumió su cuarto en Filadelfia. Las autoridades no hallaron restos y la declararon muerta. Su madre, Luz Cuevas, firmó el duelo que exige la sociedad, pero por dentro nunca aceptó esa versión.

Durante seis años cargó con esa certeza sin pruebas, hasta que en una fiesta se topó con una niña que tenía unos hoyuelos que le resultaron imposibles de ignorar. Con una excusa cualquiera, le arrancó un mechón de cabello y lo llevó a la policía.

En febrero de 2004 el ADN confirmó lo que Luz sospechaba: esa niña criada como Aaliyah era Delimar. La había criado Carolyn Correa, una conocida lejana de la familia, señalada de haber provocado el incendio minutos después de sacarla de la casa.

