Cassandra Barksdale fue a su médico en Atlanta por un sangrado uterino anormal. Salió de esa consulta con una sentencia: cáncer endometrial de alto grado, agresivo, con pocas probabilidades de sobrevivir si no actuaba rápido.

Una tomografía no mostró ningún tumor. No importó. Los médicos de Kaiser Permanente siguieron el resultado de la biopsia y el 15 de mayo de 2025 le extirparon el útero, el cuello uterino, los ovarios, las trompas de Falopio y cuatro ganglios linfáticos. Las pruebas de la cirugía tampoco hallaron cáncer.

Cassandra vivió cuatro meses creyendo que había sobrevivido a una enfermedad mortal. En septiembre, Kaiser le confirmó lo que su demanda ahora expone: la muestra cancerígena nunca fue suya, pertenecía a otra paciente. Un error de etiquetado en el laboratorio le costó la posibilidad de tener más hijos. Kaiser Permanente pidió disculpas públicamente. La demanda avanza en los tribunales de Georgia.

