Más de 100.000 mensajes entre un hombre acusado de asesinar a su esposa y su amante abrieron una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto las conversaciones pudieron alimentar sus deseos de matarla?
Ashley Flynn, madre de dos niñas, fue encontrada asesinada a tiros en su casa de Ohio el 16 de febrero de 2026. Su esposo, Caleb Flynn, llamó al 911 y aseguró que un intruso había entrado en la vivienda.

Durante el juicio, los fiscales presentaron mensajes entre Caleb y Alleigha Botner, con quien mantenía un amorío. Entre los mensajes presentados uno de los más inquietantes fue el que Botner le envió a Caleb: “Quiero matarla, Caleb”. En otra conversación, incluso escribió: “Por favor, contrata a alguien para que se deshaga de ella. Te necesito en mi vida”. Caleb respondió a uno de esos mensajes: “Somos dos”. Aunque Alleigha declaró que al principio creyó que Caleb planeaba pedirle el divorcio.

Las frases abren una pregunta difícil: ¿sus palabras pudieron alimentar el deseo de Caleb o solo reflejaban una conversación perturbadora?

