Allison Sheehan llevaba cuatro años como analista en Goldman Sachs cuando el equipo de cumplimiento normativo del banco le dijo que la palabra ‘investment’ en sus redes era un problema. Su cuenta @investment__baker, donde documentaba su negocio de pasteles, tenía apenas unos mil seguidores. Le ordenaron borrar todo el contenido. Ella obedeció.

Meses después lo restauró para demostrar su historial emprendedor al aplicar al MBA en Northwestern. Goldman la volvió a llamar. Esta vez, Sheehan de 27 años tomó una decisión diferente, renunció. Para entonces ya horneaba postres a pedido desde la cocina de un vecino, a quien le paseaba el perro como pago. Sus clientes incluían marcas como Valentino, Goop y celebridades como Brooke Shields y Gigi Hadid.

Desde que dejó el banco, su producción creció un 300% y ahora hornea entre 10 y 30 postres por semana mientras cursa su MBA. Lo que Goldman quería silenciar se convirtió en su carta de presentación.

