Havva nunca faltó a una clase de Derecho durante cuatro años.

No porque estudiara la carrera, sino porque su hija Berru Merve Kul es ciega y necesitaba a alguien a su lado para leerle, guiarla y ayudarla en cada examen. Así que Havva se sentó junto a ella en cada aula de la Universidad de Sakarya, en Turquía, convertida sin quererlo en compañera de estudios.

Cuando llegó el día de la graduación en 2022, la universidad tenía preparada una sorpresa: además del diploma de Berru, le entregaron a Havva uno propio, honorífico, por haber sido el sostén invisible de esos cuatro años. Madre e hija subieron juntas al escenario, y por primera vez el esfuerzo de Havva tuvo nombre y papel firmado. 🎓❤️

