Yasin Ayari fue una de las figuras de la goleada 5-1 de Suecia sobre Túnez en el Mundial 2026, pero lo que más llamó la atención no fueron sus goles, sino su reacción después de anotarlos.

En lugar de celebrar, el mediocampista levantó las manos en señal de disculpa y mostró un profundo respeto hacia su rival. El motivo es que Ayari tiene raíces tunecinas.

Durante su carrera incluso tuvo la posibilidad de representar a Túnez a nivel internacional. Por eso, cuando marcó ante el país de su familia, decidió aplicar la conocida “ley del ex” y evitar cualquier festejo que pudiera interpretarse como una falta de respeto.
Su gesto fue ampliamente aplaudido por aficionados de ambos países y rápidamente se volvió viral en redes sociales, donde muchos destacaron el emotivo homenaje a sus orígenes.
