LE PIDIERON QUE CALLARA. RESPONDIÓ CON UNA HOMILÍA. UN DÍA DESPUÉS LO MATARON 🕊️ EL CRUEL ASESINATO DEL ARZOBISPO ÓSCAR ROMERO

Por Diego Aguirre
13 August, 2026

Lo eligieron arzobispo de San Salvador porque no daba problemas.

Óscar Romero tenía fama de hombre tranquilo, de esos que no levantan la voz en las reuniones. En 1977, con El Salvador al borde de una guerra civil, eso pesó a su favor. La Iglesia necesitaba a alguien que no incomodara. Romero parecía el candidato perfecto.



Algo se rompió después. El asesinato de un sacerdote cercano a él y las masacres contra comunidades campesinas lo empujaron a un lugar que nadie esperaba de él. Empezó a hablar. Cada domingo, por la radio, contaba lo que el gobierno intentaba esconder: los desaparecidos, los cuerpos, los nombres.

El 23 de marzo de 1980 pronunció la homilía que se volvería su condena. Antes de decirla, se reunió con un grupo cercano, entre ellos los jesuitas Ellacuría y Estrada, para decidir si valía la pena arriesgarse una vez más. Decidió hacerlo. Pidió, frente a los micrófonos, que cesara la represión.

Un día después, el 24 de marzo, celebraba misa en la capilla del hospital La Divina Providencia. Un auto Volkswagen Passat se detuvo frente a la puerta. Desde la ventanilla trasera, un hombre disparó un solo tiro con un rifle.



La bala entró por el pecho. Dejó una marca diminuta, de apenas cinco milímetros, en la camisa y en el alba que vestía. Esas prendas se conservan hoy en un museo, en la casa donde vivió sus últimos años.

El fotógrafo Eulalio Pérez García capturó la secuencia completa de esos minutos. Sus imágenes quedaron como el registro que el país no pudo borrar. Aquel disparo es señalado como el punto de partida de una guerra civil que duró doce años y dejó cerca de cien mil muertos.

Romero no nació valiente.
Se hizo valiente el día en que ya no pudo mirar para otro lado.

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