Le preguntaron por Cristiano Jr. y no dudó en decir que su hijo es un gran chico, que incluso llegará más lejos que él. Pero cuando le tocó responder si veía en él las mismas ganas, el silencio dijo más que cualquier palabra.

La comparación duele por lo distinta que fue la infancia de cada uno. A los 16 años, Cristiano Jr. ya tiene su primer carro, valorado en unos 285.000 dólares. A esa misma edad, su padre entrenaba de sol a sol en Portugal con lo mínimo, empujado únicamente por la necesidad de salir adelante.

“Él es un como más grande que yo cuando tenía su edad. Es más fuerte, yo era más pequeño. Creo que será más grande que yo. El hambre es lo más difícil”, dijo sobre su hijo.
Ahí está el dilema que enfrenta todo padre exitoso: darle a su hijo lo que él nunca tuvo, sin apagar la chispa que a él lo hizo grande.
