Ina Thea Kenoyer llevaba diez años junto a Steven Edward Riley Jr. cuando decidió envenenarlo.

Riley, de 51 años, estaba convencido de que un pariente lejano le dejaría una herencia de 30 millones de dólares. Viajó hasta el aeropuerto de Minot, Dakota del Norte, para reunirse con un supuesto abogado que nunca llegó. Poco después empezó a sentirse mal, y el 5 de septiembre de 2023 murió. La autopsia encontró etilenglicol en su cuerpo, el componente principal del anticongelante, mezclado en su bebida por la misma mujer que compartía su vida.


Kenoyer aseguró primero que Riley había bebido alcohol y sufrido un golpe de calor, pero la ciencia forense la desmintió. En mayo de 2024 se declaró culpable de asesinato y en octubre recibió una condena de 50 años de prisión, de los cuales deberá cumplir 25, además de una década de libertad supervisada. El dinero por el que mató nunca existió: solo fue el anzuelo perfecto de una estafa.

