Le prometió a su esposa con cáncer que no la dejaría sola en su batalla. Y cumplió.

Por Rodrigo Martínez
14 September, 2026

Marci no podía tener a nadie cerca. La radiación contra su cáncer de tiroides la obligaba a un aislamiento estricto en su casa de California, sin abrazos, sin visitas, sin nadie del otro lado de la puerta.

Jon no aceptó esa distancia. Cargó un escritorio hasta el pasillo, lo instaló pegado a la puerta de la habitación y ahí se quedó, día tras día, trabajando a centímetros de su esposa aunque no pudiera tocarla. Fue en abril de 2017, y quien lo vio fue su hija Mackenna, entonces adolescente, que fotografió la escena y la subió a Twitter sin imaginar que más de 7.000 personas la compartirían.

Marci después contó lo que esa imagen no mostraba: que Jon la acompaña a cada cita médica, cada análisis, cada sesión de radiación, y que cuando no puede estar adentro, se queda lo más cerca que las reglas le permiten. Ningún tratamiento contra el cáncer incluye una lista de instrucciones para el amor, pero Jon encontró la suya con un escritorio y una silla.

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