Elliott Tanner entró a la universidad a los 9 años. Hoy tiene 18 y cursa un doctorado en física en la Universidad de Minnesota.

Su madre, Michelle, cuenta que en el jardín de infancia ya resolvía matemáticas de cuarto grado y que ir a la escuela se volvió una lucha porque no encajaba. A los 8 había terminado la secundaria, a los 13 se graduó en física y a los 15 completó una maestría.

Ahora ella responde a quienes dicen que su hijo perdió la infancia. Asegura que nunca lo presionaron, que siempre pudo parar si quería y que fue él quien tiró del carro: “No estamos empujando, nos está jalando”, dijo a CBS News.

Para sus críticos, ningún título compensa los años de juego que no se recuperan. ¿Los padres le abrieron el camino que necesitaba o le apuraron una etapa que no vuelve?
